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La última fiesta en el colegio Según mi parecer, esta es una historia un tanto extraña, de esas que se dan de vez en cuando y que uno no tiene toda la claridad para relatarla. De hecho, se vincula en una primera instancia con una relación de amistad y en segundo término en un evento masivo en el colegio donde participan varios personaje de la Degeneración del 85. Pues bien, en el Colegio Inglés de La Serena, durante el año 1978, conocí a un niño que por su timidez y mi boludez, nunca antes habíamos cruzado una palabra pese a que viajábamos juntos en el trasporte de colegio. En ese tiempo, elcolegio tenía un bus (una góndola azul que tenía un perro galgo en sus costados) que trasportaba de forma conjunta a todos los niños de Coquimbo y La Herradura. En casi una hora y media de viaje era imposible no conocer a toda la fauna que había en el interior del bus y el traslado se convertía en una cosa de locos, caracterizado por los primeros pololeos de algunos, un montón de combos y un desorden generalizado. Así, entre conversas colectivas y amigos en común conocí a Wildo, un chico más bien tímido que años después se convertiría en un gran amigo y compañero de curso.Podría relatar innumerables anécdotas de este gran personaje de la Degeneración del 85, carreras en bicicleta, juegos en el INSUCO, tomateras en la playa (fogatas), pichangas de babyfutbol, tráfico de discos de heavy metal, paseos al Manzano, tomateras en la carpa gigante de la Pampilla, excursiones a los cerros de Coquimbo, rally en Lagunillas, fiestas en INTERAC, veraneos, etc, etc, etc., sin embargo, esta historia se mezcla con el colegio, en un evento que por su singularidad pudiese estar un tanto olvidado en la memoria colectiva. Estaba entrada la tarde y me encontraba en la casa de mi amigo preparándonos para una fiesta que se realizaría a partir de las 21:30 horas en el colegio. Era nuestro último aniversario y la Sole figuraba como reina de la alianza (del B por su puesto), mientras que el Rey Feo era su enamorado por esos años,... el Bertín. Ya pooooh Wildo, apura la causa que vamos a llegar atrasados. Ya ahoooo, es que no se que ponerme. Yo estaba listo, pero Wildo estaba un tanto indeciso. Estábamos perdiendo tiempo valioso, ya que debíamos encontrarnos con nuestros compañeros a partir de las nueve de la noche. Entre que esto no me gusta o no se ve bien, recuerdo que se incorporó “la tía” a la pieza. Con unos toquecitos mágicos por aquí y otros por allá, el amor de madre dio el toque que faltaba y lo dejó impecablemente presentado para la velada. En medio de risas nerviosas y con más de una complicación por la facha, llegó el momento de marcharnos. Yo ya había hecho el ridículo desde mi casa hasta la de Wildo, por lo que me fue un poco más fácil contar con el valor para embarcarnos en la Liserco que nos dejaría a dos cuadras del recinto. Comenzaba a oscurecer y ansiosos caminábamos para asistir a la fiesta de disfraces con motivo del aniversario del Colegio.
Al comienzo no llegaba nadie y se notaba el nerviosismo (hubiese sido mucho haber sido los únicos vacas disfrazados). De pronto, fuimos a la sala y allí se encontraban algunos, ocultos tras sus atuendos que, en algunos casos, impedían reconocer a su portadores. Quién soy vooo? era la pregunta recurrente, entre risas y fotos. Comenzó la velada. La Sole estaba nerviosa. Para ganar debía contar con la mayor cantidad gente disfrazada, además del típico concurso del disfraz original y una serie de pruebas que saldrían en la oportunidad. Los puntajes estaban reñidos y todo se definiría en aquel momento. El rey feo era el Bertín (pobrecito). Si mal no recuerdo, ambos debían representar un concepto original ....se disfrazaron de indígenas (araucanos por cierto).
Mientras tanto, la manga cumplió con el llamado masivo....”todos los gueas con difráz o si no,.... no vienen”, fue la orden que emanó de los jefes de campaña. Obedientes todos, ahí estábamos,....el Carlos Vilicic, la Paola y el suscrito de Punk, el Maui de Jeque Árabe, el negro Edison de Vietnamita, entre tantos otros. Las pruebas fueron pasando y la fiesta entró en onda. Comenzó el baile y también los concursos que decidirían la competencia. Finalmente, ganó la alianza del A. Sandra Viviani fue la reina de ese año y nosotros salimos segundos. Una vez relajados y tratando de olvidar la competencia, nos juntamos en un rincón del recinto y nos pusimos a bailar. Al principio un poco bajoneados, pero a medida que pasaban los minutos logramos sustraernos de la derrota y la pasamos como nunca. Sin duda, fue nuestra última fiesta en el colegio y, quizás, la última en que compartimos como curso. Luego vendrían la preocupaciones de fin de año.... la graduación y Prueba de Aptitud que aterraba nuestros sueños. En fin, una historia más para nuestra memoria y corazones. Un fuerte abrazo para todos, Mauricio Aguilera.
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