Se venía
la Davis en Viña del Mar y los que han leído las
anegadotas anteriores ya sabrán que el Roland Hohmann “el
narigón” y el Mauricio Aguilera, “el pajarraco”
(yo), no se perdían competencia tenística de importancia
que ocurriera en nuestro país.
Corría el año 1996
[ed. no será 1986?], 10 de marzo para ser exactos
y Chile se preparaba para jugar contra Argentina nuevamente por
el grupo Mundial. Los personajes en cuestión ya habían
salido del colegio por lo que era más fácil disponer
de sus propias vidas. Sin embargo, en esta ocasión los
permisos no eran un inconveniente, sino que, a los 18 años,
ninguno de los dos ganaba un peso así que había
que convencer nuevamente a nuestras adorables madres. Todo resultó
mejor de lo esperado.....la tía Gina pasó el auto
y recolectamos suficiente dinero para el viaje.
Con nuestras madres encomendadas a todos los santos, salimos un
jueves por la mañana con destino a Viña del Mar.
Excitados por ver nuevamente a nuestros astros nos dirigíamos
raudos por la carretera con mucho humo y Rock and Roll. El Datsun
azul se comportaba a las mil maravillas y el Roland lo conocía
de memoria.... (a esa altura de su vida, ya lo había conducido
raja). De hecho, pudo demostrar sus excelentes dotes de conductor
cuando aproximadamente frente a la Calera, un huaso, en una camioneta
¾ cargada de zanahorias, se nos cruzó precisamente
en el momento que Roland lo adelantaba. Los neumáticos
chirrearon y no se como quedamos los dos vehículos detenidos
de frente.....el sustito, el corazón se me salía
mientras que al frente el campesino se encogía de hombros.
Luego de relajarnos un poco en
una bomba de bencina (porque no pudimos seguir inmediatamente...
al narigón se le doblaban las patas), nos dirigimos a Viña.
Llegamos en la tardecita para buscar donde dormir,...donde dormimos?
...lo más barato posible pa’ gastarnos la plata en
carrete y no en hoteles, era la consigna. Lo mas barato resultó
ser alojar en el auto y un día dormíamos en la calle
Libertad, otro en un mirador, en fin.... (vamos por parte dijo
Jack).
Despertamos temprano,... digamos
que la luz nos despertaba (el Datsun no tenía cortinas),
y nos fuimos al Club de Tenis de Viña del Mar. No recuerdo
bien el marcador pero los argentinos quedaron arriba ese primer
día. Recuerdo al pulga De la Peña (ahora flamante
entrenador Fernando González), que llegó con un
personal estereo amarillo y bailaba hiperquiinéticamente
en su silla (no pescó todas las cosas que le gritaron),
ganó su partido y se fue. Bueno no los lateo con eso detalles
que no le interesan a nadie, el tema es que en la tarde comimos
algo... carreteamos (sin detalles) y nos fuimos a dormir a un
mirador cercano a Reñaca. Recuerdo que teníamos
ganas de orinar porque habíamos bebido mucha cerveza y
nos daba vergüenza salir del auto... los demás “comensales”
habrían pensado que éramos maracos. Luego de varios
minutos gueviando con este tema y riéndonos a no poder
más, el Roland no aguantó y salió a la intemperie
(yo le dije que meara sentado por si las moscas)...regresó
cagado de la risa comentando que todos los autos estaban empañados
salvo el nuestro.
Al otro día, nos despertaron
muy temprano y salimos como a las 10:00 (los que se están
preguntando por consideraciones terrenales como el aseo personal
y ese tipo de cosas, les comento que lo teníamos solucionado
en bombas de bencina o restaurantes de comida rápida).
Bueno el tema es que justo en plena avenida, al frente de Reñaca,
había unas minas espectaculares en traje de baño
modelando a los tiburones. Quedamos helados...el narigón
se detuvo en doble fila mientras y yo las gueviaba y les sacaba
una que otra fotito.
De pronto, se nos acerca una Sra.
Carabinera, y le dice al narigón: Buenos días, sus
documentos por favor?. El narigón nervioso no los podía
encontrar. Cálmate Roland y búscalos con calma,
tomé su billetera y efectivamente no había rastro
de su licencia de conducir. ¡Narigón irresponsable,
no anday con tus documentos!... nos pusimos a discutir mientras
la paca nos dijo: “me van a tener que acompañar”.
La paca se subió al auto y nos llevó a la comisaría
de Reñaca Alto. No era el momento para la soberbia ni la
prepotencia, así que nos tiramos al suelo y le lloramos
para que nos permitiera regresar a Coquimbo.
Nos vió tan desesperados
que al final un paco dijo: Ya ooooh, que se lleven el auto, pero
el lunes los gueoncitos citados al tribunal. Nos miramos... y
comentamos, que más da, nos quedamos otro día total,
ya contamos con permiso para conducir.
Cuento corto alcanzamos ver la
cola del dobles del sábado y en la tarde estábamos
bajoneados …. carreteamos angustiados (seguro). Pasó
el domingo y llegó la gran final del lunes. Esta vez no
era De la Prida, sino que era el Juez de Policía Local.
Le contamos la firme, todas las peripecias realizadas en el viaje,
etc, etc, etc...y de tanto conversar, resultó que el juez
había vivido en Colombia y ahí el narigón
mostró todos sus conocimientos locales e histrionismo (hasta
le cambió el acento).
En fin, que tiempos aquellos....
total, a quién alguna vez no le han sacado un parte por
andar sin documentos, estacionado en doble fila, babeando con
una minitas con poquita ropa?.......A cualquiera le puede pasar
no?
Un abrazo pal´ narigón.
Pd: El parte fue sancionado finalmente
por andar sin cinturón de seguridad (que era el más
bajo que había por aquella época). |
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| Ya
ven lo que pasa cuando dejan a Mauro manejar... |
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| La
solución para las orejas frías |
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| Vean
mi culito rico... |
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| Tamos
muy guenas... excepto yo (dice la de la derecha) |
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| Pucha...
nada más fome que un partido de tenis... |

Parecen
sacados del grupo Men At Work... |
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